El futuro de la consciencia educativa
- Faro Revista

- 5 dic 2020
- 6 Min. de lectura
“Queremos crear un lugar de contención, un lugar al que los chicos puedan recurrir y pedir ayuda, y en donde puedan disfrutar del arte del freestyle y educarse. Porque lo mágico de este, es que, cuando uno está en batalla con el otro, no le da tiempo para pensar bien lo que va a decir, simplemente dice lo que le sale. A partir de ese lugar de (in)conciencia, podemos trabajar diversos temas y problemáticas que surgen.”
Hablamos con Manuel Pereyra Álvarez, estudiante de sociología en UBA, freestyler y partícipe del taller social más prometedor que hayamos escuchado, un taller que evoca a la educación sexual integral, y a la perspectiva de género como temas principales; los que son atravesados por una de las expresiones artísticas más sociales y crudas que existe: el freestyle.
-Manu, me gustaría conocer más de vos antes de indagar sobre este tema que es muy piola, así que te pregunto: ¿Cómo comenzaste en el mundo del freestyle? ¿Qué te llevó a esto?
Manu: Yo soy de Capitán Sarmiento, un pueblo ubicado a unos 150km de Buenos Aires. En casa siempre se escuchó rock nacional y bandas clásicas; el freestyle era algo medio que no se escuchaba ni se sabía de él. Fui el pionero de mi familia con esto. Recuerdo la primera canción de freestyle que literalmente cambio mi vida y todo su rumbo, es “Idioma de los dioses” de Nach, … Que decirte, ¿No? Simplemente me voló la cabeza y empecé a hilar desde ahí. Busqué más temas de Nach y ahí fui cayendo en otros artistas del freestyle, y bueno, cuando uno se va metiendo en este mundo, va intentando aprender cada vez más de ese género.
Recuerdo también la primera vez que vi una batalla de gallos, yo hasta ese entonces, pensé que el freestyle era como todo género, que se escribían las letras, se grababan en un estudio y ya está, pero me encontré con que la gente lo hacía en una plaza, cara a cara, con un ida y vueltas de estas frases que simplemente son poesía social. Un día me animé a competir y por mas de que me trababa, la práctica me hizo cada vez más fuerte en esto, … y bueno, fui ganando diferentes batallas, empecé a participar en otras ligas, con gente más experimentada.
-Ya que me mencionas estas batallas de gallos en donde hay dos personas en una plaza rodeados de gente, y estos están esta cara a cara tirándose puro beef, ¿Cómo se pudo esto adaptar a los nuevos paradigmas que nos obligan ir por el mundo digital?
Manu: Como todos, el freestyle se tuvo que reinventar en esta pandemia. Lo que hicieron algunas de las grandes competencias fue comenzar a hacerlas vía Discord; personalmente no me copa tanto, porque se pierde esto del cara a cara, también esto de destruir en batalla a tu compañero, y cerrar todo con un abrazo, porque, al fin y al cabo, son tus colegas ¿No? Además, se pierde la magia del publico alentando y sorprendiéndose por las ideas y vueltas, pero por otro lado sé que es algo de necesidad, porque el mundo del freestyle callejero no podía estar parado, y que por suerte no lo estuvo.
-Manu, te abro espacio para que nos cuentes sobre este proyecto tan prometedor.
Manu: Es un proyecto del cual estoy muy emocionado, porque mezcla lo mejor de mis dos mundos, algo de sociología y comportamiento humano mezclado, con el mundo del freestyle. Este taller es gratuito e inclusivo, lo hacemos en barrios carenciados como el Barrio 31, Constitución y San Telmo. Es para adolescentes y lo que buscamos es en primera instancia, meterlos en el mundo del freestyle enseñándoles lo que es y cómo “se hace”; haciendo que los chicos entren en confianza entre ellos y después buscar el tema a tratar, más que nada E.S.I (educación sexual integral) e incluirlo en esto.
El proyecto en sí es un prototipo financiado por el ministerio de cultura y el de desarrollo social y familia; digo prototipo, porque es la primera vez que se hace algo así y es muy prometedor si llega a salir bien. Personalmente, creo que esta yendo bastante bien, sacando el hecho de que comenzamos hace pocos meses cuando deberíamos haber empezado en marzo, y también que por unos ajustes terminamos teniendo solamente 1/3 de nuestro presupuesto original.
Por otro lado, también digo, que es algo prometedor, ya que no solo queremos crear un lugar de contención, un lugar al que los chicos puedan recurrir y pedir ayuda, y en donde puedan disfrutar del arte del freestyle y educarse, sino que también porque lo mágico de este es que, cuando uno está en batalla con el otro, no le da tiempo para pensar bien lo que va a decir y simplemente dice lo que le sale. A partir de ese lugar de (in)conciencia podemos trabajar diversos temas, y problemáticas que surgen. Asimismo, vemos como interpelan las distintas realidades a los chicos ¿No? Y sabemos que, si funciona desde el mundo del freestyle, se puede aplicar también a otra clase de artes; sería como un recurso más “dinámico” para enseñar estas cosas a los pibes que no tienen acceso a esta clase de información por distintos motivos.

-Y te consulto, ¿Cómo caíste ahí?
Manu: Y la verdad fue medio de golpe y casualidad, estaba en el lugar correcto haciendo lo que me gusta, compitiendo en una batalla que era para universitarios. Se me acercó un loco, y me dijo algo así como, “Che nos gusta lo que haces, tenemos este proyecto y la verdad tenemos a gente con mas cancha en el freestyle, pero vemos que estás comprometido y le metes ganas. Avisanos si querés participar” … Sinceramente, no lo dudé mucho. La pandemia retrasó todo, pero logramos comenzar el taller y estoy muy contento con los chicos.
- ¿Me querés contar un poco más sobre las dinámicas? ¿Cómo se logran mezclar del todo el mundo del freestyle y el tema a tratar?
Manu: Al principio todo es medio complicado porque, tenés que introducir a chicos no solo entre sí, sino que también, a este género que digamos, no es muy “sencillo”. Les damos una base no solo para que entren en confianza, se conozcan, y se hagan amigos, sino que también, los metemos de a pasos de bebés en el freestyle, y cuando vemos que más o menos los chicos van pudiendo batallar de a poco, buscamos una manera de introducir, quizás no tan directo el tema, o simplemente tratar el tema que ellos quieran.
El otro día los chicos propusieron una idea muy piola: hacer una ronda, el primero de la ronda tira una palabra y sucesivamente los chicos responden a esa palabra con otra a la que asocien sin pensarlo, lo primero que les sale. Por ejemplo: el primero dijo Blanco y continuó así: Pared – Casa – Familia – Violencia – Violencia de género, cuando escuché eso les dije “Okay, armemos algo con este tema ¿dale?” y se re coparon, fue una casualidad hermosa y casi que mágica como surgió solo el tema.
-Para ir cerrando Manu ¿Qué pensás que le depara en el futuro a este proyecto? Y ¿Cómo te ves vos también siendo parte de este, o si bien, a que te gustaría apuntar?
Manu: Lo que más queremos con este proyecto es que continúe, que el estado nos de su apoyo total y expandirnos, que no solo sea en la capital, sino que se expanda en la provincia, en pueblos, y en toda la Argentina. Es un proyecto ambicioso en una buena medida, y le tenemos muchísima fe, porque creemos que es infalible la mezcla del arte, como medio para una enseñanza no tradicional. De hecho, pensamos que es el futuro de la conciencia educativa.
Personalmente me pasa, que amo sociología y también me gusta el freestyle, me gusta vivir con un poco de ambas. No me inclino por la música momentáneamente, porque sé que es un trabajo de tiempo completo. (Ojo, te digo esto ahora, pero cada vez que gano una batalla y una competencia, mi ego y orgullo no dan más jaja). La verdad no se bien dónde me llevará el futuro, pero espero seguir teniendo estas dos cosas que amo, y más aún, si es con este proyecto que te podría decir, que es el balance perfecto entre ambas.

Y así fue nuestro contacto con Manuel, un joven que le apuesta al futuro de la educación, a través de medios no tradicionales. Lleno de amor, esperanza y simpatía para los chicos, un gran líder de taller y freestyler.
Le preguntamos también cómo podríamos ayudar desde nuestro lugar, y nos dijo que, lo que más podríamos hacer es difundir el proyecto, así tiene más voz, más peso y más apoyo de la gente.
- Escrito por Agustina Tolaba



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